CDMX a 16 de mayo, 2024.- El próximo presidente de México enfrentará un reto significativo: los fondos de emergencia del país, cruciales para enfrentar crisis económicas, estarán en niveles históricamente bajos. Al cierre del primer trimestre de 2024, el Fondo de Estabilización de los Ingresos Presupuestarios (FEIP) y el Fondo de Estabilización de los Ingresos de las Entidades Federativas (FEIEF) tienen solo una fracción de los recursos que tenían al final del sexenio de Enrique Peña Nieto.

 

FEIP: Al cierre de marzo de 2024, el FEIP reportó un saldo de 47,820 millones de pesos, apenas una quinta parte de los 246,690 millones que tenía en 2018.

 

FEIEF: Este fondo reportó un saldo de 12,175 millones de pesos, una sexta parte de los 76,348 millones registrados al cierre de 2018.

 

Estos fondos se utilizan cuando los ingresos públicos, provenientes de la recaudación de impuestos y la venta de petróleo, son menores a lo esperado. Desde 2019, la economía mexicana ha enfrentado varios desafíos que han llevado a un uso intensivo de estos recursos:

 

  • Caída económica en 2019: La economía mexicana registró una caída, lo que resultó en menores ingresos fiscales.
  • Pandemia de COVID-19 en 2020: La crisis sanitaria y económica global llevó a un uso masivo de los fondos de emergencia.
  • Recuperación lenta: Aunque desde 2022 los fondos han comenzado a recuperarse, no han alcanzado los niveles previos a la crisis.

 

En marzo de 2024, el Congreso aprobó nuevas fuentes de ingresos para el FEIP, incluyendo ahorros del costo financiero de la deuda pública y aportaciones adicionales del gobierno federal. Sin embargo, estos esfuerzos no han sido suficientes para reconstituir los fondos a sus niveles anteriores.

 

Iván Franco, fundador y director de la consultora Triplethree International, advierte que la falta de ahorros pone al nuevo gobierno en una posición vulnerable. «Es como una persona que no tiene ahorros, y ante cualquier choque, pues va a tener que pedir prestado», comentó Franco. Esto podría llevar a un aumento en la deuda pública, lo que representa un riesgo a mediano plazo.

 

El próximo presidente de México deberá enfrentar el desafío de gestionar una economía con fondos de emergencia reducidos y encontrar maneras de fortalecer la estabilidad financiera del país. La capacidad de respuesta ante futuras crisis dependerá en gran medida de las políticas económicas que se implementen en los próximos años.

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