Más allá de la sed: descubre los signos ocultos y cómo mantenerte bien hidratado

En algún momento todos hemos sentido sed, pero este es solo uno de los múltiples síntomas de la deshidratación. La deshidratación es un estado crítico que puede afectar a cualquier persona y se produce cuando el cuerpo pierde más líquidos de los que ingiere, afectando su equilibrio de electrolitos y su capacidad de funcionar correctamente.

Los efectos de la deshidratación pueden variar desde una simple sed hasta consecuencias más severas como convulsiones o shock hipovolémico. Aquí exploramos algunos de los signos menos conocidos de la deshidratación y por qué es crucial mantener una buena hidratación.

Factores de riesgo y efectos poco conocidos

La sensación de sed es el resultado de un proceso fisiológico complejo que pretende ser una advertencia de que se está deshidratado y en peligro de no funcionar correctamente. Según MedlinePlus, “la deshidratación no solo significa que tu cuerpo está perdiendo agua, sino también electrolitos como sodio, magnesio y potasio, necesarios para respirar, moverse, hablar y mantener el cuerpo en funcionamiento”.

Ciertas condiciones de salud, incluida la diabetes, pueden aumentar el riesgo de deshidratación. Si se ha estado sudando excesivamente debido al calor o al esfuerzo físico, orinando con frecuencia, o vomitando o teniendo diarrea debido a la gripe u otra enfermedad aguda, es especialmente importante que prestes atención a reponer tu agua.

Según NHS Inform, el Servicio Nacional de Información de Salud de Escocia, “las personas vulnerables a la deshidratación incluyen aquellas que no pueden saciar su sed debido a una discapacidad o enfermedad, atletas, niños y ancianos”. Los hombres de mediana edad o ancianos pueden correr un riesgo particular de sufrir complicaciones por deshidratación.

Signos menos conocidos de la deshidratación

  1. Mal aliento: La deshidratación puede impedir que el cuerpo produzca suficiente saliva, lo que permite un crecimiento excesivo de bacterias en la boca y causa mal aliento.
  2. Piel seca o enrojecida: La deshidratación puede hacer que la piel pierda elasticidad y se vuelva muy seca o enrojecida.
  3. Calambres musculares: La falta de líquidos puede impedir que el cuerpo se enfríe adecuadamente, causando calambres musculares.
  4. Fiebre y escalofríos: La sudoración excesiva y una sensación de piel fría pueden ser signos de agotamiento por calor.
  5. Antojos de comida: La deshidratación puede dificultar la descomposición del glucógeno en glucosa, causando antojos de dulces.
  6. Dolores de cabeza: Una deshidratación leve puede provocar dolores de cabeza, que se alivian al beber agua y mantener una buena hidratación.

Cómo saber si estás deshidratado

Si tienes sed, ya estás deshidratado. Pero la falta de sed no siempre significa que estás bien hidratado. Puedes verificar tu hidratación de dos formas:

  1. Prueba cutánea: Pellizca un poco de piel en el dorso de la mano y suéltala. La piel debería volver a su posición normal en menos de un par de segundos.
  2. Revisar orina: La orina clara o de color amarillo pálido indica una buena hidratación. Los colores más oscuros son señales de alerta.

Consejos para mantenerte hidratado

La cantidad de líquido que necesita cada cuerpo depende de varios factores, incluyendo edad, sexo y condiciones médicas. Las Academias Nacionales de Ciencias, Ingeniería y Medicina recomiendan 2,7 litros de agua por día para mujeres y 3,7 litros para hombres.

Sakimura, dietista oncológica en el Overlook Medical Center, ofrece estos consejos:

  • Mantener una botella de agua cerca: La accesibilidad puede marcar la diferencia.
  • Condimentar el agua: Añadir jugo de fruta o trozos de fruta fresca para hacer más atractiva tu bebida.
  • Preferir té o café sin azúcar: También cuentan para el objetivo diario de líquidos.
  • Elegir snacks frescos: Cambia snacks secos por frutas, yogur o verduras con hummus.
  • Incorporar vegetales y frutas en las comidas: Son hidratantes y nutritivos.

La deshidratación en adultos mayores

Los adultos mayores son más vulnerables a la deshidratación por diversos factores. Prestar atención a las señales y asegurarse de que los seres queridos también mantengan una hidratación adecuada es crucial para evitar complicaciones graves asociadas a la deshidratación.

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